Con-Sciencias Sociales, 18(34): 27 - 40, junio 2026  
ISSN 2074-0700 / e-ISSN 2788-8452  
Clasificación social y estética corporal en  
jóvenes universitarios: cuerpos liminales en  
contextos de colonialidad1  
Social Classification and Bodily Aesthetics  
among University Students: Liminal Bodies in  
Contexts of Coloniality  
Harry Soria Galvarro Sánchez de Lozada (*)  
Reseña Bibliográfica:  
(*) Harry Soria Galvarro Sánchez de Lozada es boliviano, doctor en Ciencias Sociales con  
especialidad en estudios andinos por la FLACSO-Ecuador. Actualmente es docente del  
Programa de Antropología en la Universidad Mayor de San Simón – Facultad de Ciencias  
Sociales.  
ORCID:  
https://orcid.org/0009-0001-3001-7570.  
Correo  
electrónico:  
Fecha recepción: 08.04. 2026 Fecha revisión: 20.05.2026 Fecha Aceptación: 15. 06.2026  
SORIA GALVARRO SÁNCHEZ DE LOZADA, Henry (2026). “Clasificación social  
y estética corporal en jóvenes universitarios: cuerpos liminales en contextos de  
colonialidad”. Consciencias Sociales, AÑO 18 – N° 34 – junio 2026. Universidad  
Católica Boliviana “San Pablo”, Sede Cochabamba.  
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ISSN 2074-0700 / e-ISSN 2788-8452  
Resumen  
identity is socially co-constructed. Overall, it  
concludes that the body constitutes a field in  
which racial and class inequalities are  
inscribed and contested in everyday life.  
El texto analiza cómo el cuerpo y su estética  
funcionan como construcciones sociales  
dentro de la modernidad/colonialidad en  
Cochabamba. Muestra que el cuerpo  
adquiere significado a través de la mirada y  
la clasificación social, marcando jerarquías  
de raza y clase. Los jóvenes entrevistados  
evidencian tensiones para adaptarse a  
Keywords:  
Racialization,  
Classification.  
Body,  
Bodily Aesthetics,  
Social  
Liminality,  
Classificação social e estética corporal em  
jovens universitários: corpos liminais em  
contextos de colonialidade  
cánones  
estéticos  
asociados  
al  
blanqueamiento y la resignificación de su  
imagen. El cuerpo aparece como un espacio  
de performatividad y negociación, portador  
de estigmas o legitimidades. Se introduce la  
noción de cuerpos liminales para describir  
sujetos que habitan entre la asimilación y la  
marginalidad, reproduciendo y resistiendo  
jerarquías. Goffman aporta la idea de que la  
identidad estigmatizada se co-construye  
socialmente. En conjunto, se concluye que el  
cuerpo es un campo donde se inscriben y se  
disputan desigualdades raciales y de clase en  
la vida cotidiana.  
Resumo  
O texto analisa como o corpo e sua estética  
funcionam como construções sociais dentro  
da  
modernidade/colonialidade  
em  
Cochabamba. Mostra que o corpo adquire  
significado através do olhar e da classificação  
social, marcando hierarquias de raça e classe.  
Os jovens entrevistados evidenciam tensões  
para se adaptar a cânones estéticos associados  
ao branqueamento e à ressignificação de sua  
imagem. O corpo aparece como um espaço  
de performatividade e negociação, portador  
de estigmas ou legitimidades. Introduz-se a  
noção de corpos liminais para descrever  
sujeitos que habitam entre a assimilação e a  
marginalidade, reproduzindo e resistindo a  
hierarquias. Goffman contribui com a ideia  
de que a identidade estigmatizada é co-  
construída socialmente. Em conjunto,  
conclui-se que o corpo é um campo onde se  
inscrevem e se disputam desigualdades  
raciais e de classe na vida cotidiana.  
Palabras clave: Cuerpo, estética corporal,  
racialización, liminalidad, clasificación social  
Abstract  
This paper examines how the body and its  
aesthetics function as social constructions  
within  
the  
framework  
of  
modernity/coloniality in Cochabamba. It  
shows that the body acquires meaning  
through the gaze and processes of social  
classification, thereby marking hierarchies of  
race and class. The interviewed young people  
reveal the tensions involved in adapting to  
aesthetic norms associated with whitening  
while simultaneously resignifying their own  
image. The body emerges as a space of  
performativity and negotiation, bearing both  
stigma and legitimacy. The notion of liminal  
bodies is introduced to describe subjects who  
inhabit the space between assimilation and  
marginality, simultaneously reproducing and  
resisting social hierarchies. Following  
Goffman, the article holds that stigmatized  
Palavras-chave: Corpo, estética corporal,  
racialização, liminaridade, classificação  
social.  
Introducción  
Este artículo analiza la manera en que se  
produce la clasificación social en jóvenes de  
la Universidad Mayor de San Simón a partir  
de las estéticas y representaciones de sus  
cuerpos, expresadas en formas de racismo  
cotidiano que operan de manera relacional en  
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ciencias Sociales  
CON  
Año 18, nº 34, junio 2026  
sociedades  
marcadas  
por  
la  
experiencia corporal y sobre los mecanismos  
de clasificación social en su vida cotidiana.  
colonialidad/modernidad, caracterizadas por  
la persistente producción de la otredad.  
La mirada interpretativa permitió analizar las  
representaciones, narrativas y prácticas  
mediante las cuales los jóvenes universitarios  
negocian su identidad corporal atravesados  
por relaciones de clase, etnicidad y  
colonialidad. Lo que nos permitió reconstruir  
los significados que los participantes  
atribuyen a sus experiencias corporales,  
identificando las tensiones que se producen  
en el reconocimiento social y la legitimación  
social de la estética corporal.  
La liminalidad del cuerpo y la estética se  
entiende como una condición relacional  
situada que surge de los procesos de  
clasificación social propios de sociedades  
marcadas por la colonialidad/modernidad. No  
se trata de una etapa transitoria ni de un punto  
intermedio entre identidades estables, sino de  
una posición social producida por la tensión  
entre pertenencia y asimilación a cánones  
estéticos legitimados, asociados  
a
la  
blanquitud y el prestigio moderno, y por la  
experiencia de estigmatización racial y de  
clase. Los cuerpos liminales son, así, aquellos  
que habitan una frontera fluctuante: son  
parcialmente reconocidos como legítimos en  
determinados contextos y, al mismo tiempo,  
continuamente cuestionados en otros. Esta  
condición se expresa de manera performativa  
en la gestión cotidiana del cuerpo, la  
La investigación fue realizada con quince  
jóvenes entre los 18 y 19 años que cursan el  
primer año de estudios en la Universidad  
Mayor de San Simón. La selección de los  
participantes respondió a criterios de  
diversidad de género, trayectorias sociales,  
procedencia y formas de autoidentificación  
étnica, con la intención de captar las  
diferentes experiencias vinculadas a la  
corporalidad, la estética y los procesos de  
clasificación social.  
vestimenta  
y
la apariencia, mediante  
estrategias de mimetización, autocontrol y  
negociación identitaria que buscan reducir la  
distancia  
simbólica  
respecto  
de  
lo  
La cantidad de entrevistas no fue definida en  
base a representatividad estadística, sino de  
acuerdo con el principio de saturación  
teórica, el cual establece que la producción  
de información puede darse por concluida  
cuando las nuevas entrevistas no aportan  
elementos centrales a las categorías analíticas  
identificadas.  
socialmente valorado sin eliminar por  
completo las marcas de diferencia.  
1. Metodología  
La metodología utilizada fue de carácter  
cualitativo e interpretativo, enfoque que nos  
permitió comprender los significados que los  
sujetos le dan a sus experiencias, prácticas y  
formas de interacción social, lo que supuso  
comprender la realidad social como una  
construcción histórica y cultural producida a  
partir de procesos de interpretación.  
Consecuentemente el interés no se centra en  
la medición de variables ni en la  
identificación de regularidades estadísticas,  
sino en la compresión de la forma en la que  
los sujetos producen sentido sobre su  
El trabajo de campo se realizó en la  
Universidad  
Mayor  
de  
San  
Simón,  
institución que se constituye en un espacio de  
alta pluralidad social, cultural y económica.  
En ella convergen estudiantes de diferentes  
contextos urbanos y rurales, trayectorias  
familiares diversas y múltiples formas de  
identificación social y étnica. La coexistencia  
de estas diferencias genera dinámicas de  
observación, comparación y valoración social  
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que permite identificar los criterios a través  
de los cuales se construyen las jerarquías  
sociales. Asimismo, es un ámbito de  
reproducción de los patrones sociales,  
educativos, culturales y políticos asociados a  
la modernidad, donde circulan y se legitiman  
situaron personas pertenecientes a las  
diversidades sexuales, adultos mayores y con  
discapacidad. Esto sin duda expuso como los  
estereotipos modernos/coloniales operan en  
el subconsciente de los sujetos. Permitiendo  
aproximarnos a los criterios de percepción y  
de clasificación social de los sujetos.  
ciertas  
presentaciones  
corporales  
y
valoraciones estéticas.  
Las entrevistas indagaron las experiencias  
El corpus de investigación se compone de  
entrevistas en profundidad y un ejercicio de  
corporales,  
los  
cambios  
estéticos  
relacionados con su ingreso a la universidad  
y sus estrategias de presentación. El análisis  
de los datos se realizó a través de una lectura  
temática e interpretativa, articulando las  
narrativas empíricas con categorías analíticas  
de la sociología del cuerpo, la interacción y  
la colonialidad.  
clasificación  
visual  
basado  
en  
el  
ordenamiento de dieciocho fotografías de  
personas con diferencias fenotípicas, de clase  
social, edad y orientación de género. La  
clasificación de imágenes constituye un  
recurso metodológico que permitió generar  
diálogo en torno a la percepción y  
autopercepción corporal de los participantes,  
considerando que, en muchos casos, hablar  
sobre el propio cuerpo, la apariencia física y  
la estética suele ser percibido como un  
ámbito íntimo y sensible.  
2. Modernidad y colonización del cuerpo  
El cuerpo, al constituirse como una  
representación, adquiere significado en las  
interacciones sociales. Desde la perspectiva  
de Merleau-Ponty (1993), la mirada del otro  
constituye  
el  
cuerpo;  
esta  
relación  
La clasificación de personas desconocidas,  
pero representativas de la diversidad social  
presente en la vida cotidiana, fue un desafío  
intersubjetiva da lugar a la significación  
social, puesto que el “otro” conforma el  
auditorio que clasifica y evalúa socialmente  
al sujeto (Goffman, 1997). La estética,  
particularmente la forma de vestir, es uno de  
los mecanismos a través de los cuales se  
produce la clasificación social. Desde la  
perspectiva de Vigarello (2009), las  
metodológico  
importante.  
Durante  
el  
ejercicio, los entrevistados señalaron que sus  
criterios de clasificación no respondían a  
percepciones racializadas. Situación que  
sugiere que la clasificación social basada en  
criterios raciales continúa siendo percibida  
como una práctica socialmente censurada y  
asociada a actos de discriminación.  
percepciones  
de  
la  
belleza  
están  
condicionadas por la historia y las relaciones  
de clase. De este modo, el cuerpo y su  
estética adquieren significado a partir de  
patrones culturales, económicos y sociales  
que se incorporan en la subjetividad de los  
No obstante, el ordenamiento de imágenes  
tendió a reproducir jerarquías vinculadas a  
estéticas socialmente legítimas. De este  
modo, figuras del mundo de la televisión, el  
sujetos, dando lugar  
a
modelos de  
modelaje  
y
el  
espectáculo  
ocupó  
legitimación social (Le Breton, 2002).  
generalmente las posiciones superiores,  
mientras las personas identificadas como  
indígenas fueron ubicadas en posiciones  
intermedias. En los últimos lugares se  
En América Latina y particularmente en  
Bolivia, la colonialidad/modernidad ha  
condicionado las formas de clasificación  
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ciencias Sociales  
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social, definiendo los parámetros de  
percepción, representación y los imaginarios  
sobre los cuerpos, a partir de dos dispositivos  
centrales: lo étnico/racial y la clase social. En  
este marco, se construye la subjetividad del  
sujeto colonizado, anclada en la experiencia  
de dominación que produce el centro  
(Europa) y la periferia (América Latina),  
dando lugar a la construcción de un “otro”  
periférico: el sujeto latinoamericano (Dussel,  
2008). “Aunque esté en la universidad,  
siempre me miran raro por mi cara, por mi  
piel. Es como si no encajara en este mundo  
moderno” (B, comunicación personal,  
12/04/2023). Las formas de clasificación  
social producirán un “otro” inserto en los  
espacios de la modernidad. “Yo no me siento  
solo indígena ni solo citadino. Es como estar  
entre dos mundos, uno antiguo y otro que  
dice ser moderno pero que no te acepta” (O,  
comunicación personal, 18/04/2023). Esta  
experiencia evidencia cómo la clasificación  
social propia de la colonialidad/modernidad  
produce una fragmentación de la identidad  
del sujeto, al descentrarlo y ubicarlo en un  
septiembre a cuatro cuadras. Por su parte  
Quispe (2016) evidencia cómo entre 1830 y  
1899 el municipio reguló la participación de  
indígenas  
y
cholos en el carnaval,  
prohibiendo el uso de máscaras para así  
regular su interacción con “señoritas  
decentes”. Estas regulaciones espaciales y  
simbólicas contribuyeron a la producción de  
sujetos situados en los márgenes del espacio  
moderno, reforzando su condición liminal.  
La producción de un “otro” periférico del  
espacio de la modernidad ha dado lugar a la  
representación de un sujeto colonizado,  
reforzando  
el  
proyecto  
de  
la  
élite  
cochabambina. Este proceso que estableció  
fronteras físicas y subjetivas que definieron  
las formas de representación del “otro”,  
contribuyendo  
a
la  
construcción  
de  
identidades jerarquizadas y a valoraciones  
diferenciales del cuerpo y la estética.  
Aquellos definidos como el “otro”, que no  
responden plenamente a los criterios de  
legitimidad social del cuerpo impuestos por  
la colonialidad/modernidad estructurada en  
la dualidad entre la blanquitud moderna y lo  
indígena no moderno, se sitúan en una  
condición liminal.  
punto  
liminal,  
indefinido,  
donde  
la  
pertenencia al mundo moderno no es posible,  
pero estar fuera de ella no es una posibilidad.  
La producción de sujetos liminales no solo  
responde a formas de clasificación basadas  
en la estética corporal; también es resultado  
de la definición histórica de límites  
espaciales, de formas de interacción social.  
Como sostiene Tórrez y Camargo (2025), la  
ciudad de Cochabamba de mediados del siglo  
XIX se construyó sobre la concepción liberal  
de la modernidad, inspirada en el ideal de la  
ciudad francesa. En este contexto, la fiesta y  
los espacios de diversión de indígenas y  
cholos fueron expulsados del centro de la  
3. Estéticas, cuerpo e identidades  
La modernidad/colonialidad ha categorizado  
las costumbres y las estéticas en relación con  
quienes se aproximan más a las formas y las  
prácticas de la modernidad blanca y quienes  
se hallan más próximos a lo indígena/cholo,  
configurando la identidad como un campo de  
disputa por los sentidos sociales de  
pertenencia (Molina, 2022). Asimismo, ha  
producido formas de representación del  
mundo mediante la instauración de sentidos  
comunes y signos compartidos entre los  
sujetos que participan de una misma matriz  
cultural (Hall, 2014). En este sentido, la  
identidad de los sujetos se ubica dentro de  
ciudad.  
Rodríguez  
y
Solares  
(2011)  
documentan las políticas de expulsión de las  
chicherías desde el entorno de la Plaza 14 de  
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estructuras de clasificación racializadas  
(Quijano, 2000).  
vida es un desastre. Entonces es muy  
importante la imagen que pones en tu  
cuerpo para mostrarla hacia las personas  
(P, comunicación personal, 15/05/2023).  
Te miran de arriba abajo si no usas ropa  
de marca, como si no tuvieras derecho a  
estar aquí. A veces me siento incómodo,  
no porque no me guste cómo visto, sino  
porque sé que no encajo en ese molde.  
Uno trata de encajar, hasta se compra  
ropa que no necesitas solo para no  
sentirtese menos (H, Comunicación  
personal, 01/05/2023).  
En este sentido, el cuerpo no solo se  
constituye en un medio de comunicación,  
sino también en un objeto cultural que  
transmite  
significados  
socialmente  
construidos y expresa habitus incorporados  
que marcan las fronteras entre estratos  
sociales (Elias, 2005).  
Sin embargo, el  
La forma en la cual los sujetos se visten  
responde a la experiencia vivida, pero  
también a ciertos patrones culturales dados  
por la colonialidad/modernidad dando lugar  
a representaciones de la identidad. Esto es  
significado por un auditorio que le atribuye  
sentidos sociales en los procesos de  
interacción Goffman (1997). “Yo me  
esfuerzo por estar presentable. No tengo ropa  
cara, pero igual intento verme bien. Me han  
dicho que parezco más viejo, por cómo me  
visto serio. Es como que uno también se pone  
uniforme de respeto, para que no lo miren  
cuerpo no se limita a reflejar diferencias  
sociales; también es regulado por un conjunto  
de normas que lo delimitan, clasifican y  
diferencian con el fin de gobernarlo. Ello  
implica  
que  
su  
materialización  
sea  
indisociable de los marcos normativos que le  
otorgan significado y lo configuran como  
efecto de las relaciones de poder. Desde esta  
perspectiva,  
las  
corporalidades  
son  
producidas performativamente a través de la  
reiteración de discursos que generan aquello  
mismo que busca regular e imponer (Butler,  
2002).  
mal”  
(A,  
comunicación  
personal,  
05/05/2023). La elección de la vestimenta se  
apoya en un conocimiento social y cultural  
acumulado, basado en categorías construidas  
a partir de experiencias compartidas. Esta  
práctica cotidiana implica una conciencia del  
tiempo, pues la moda y sus estéticas están  
condicionadas por dinámicas históricas y  
regulaciones sociales (Entwistle, 2002).  
A su vez, la diversidad de experiencias y  
formas de interacción hace que el cuerpo se  
configure como una suma de segmentos de  
múltiples  
dimensiones  
que  
no  
necesariamente guardan coherencia entre sí  
(Le Breton, 2002). “Antes no me gustaba  
cómo me veía, me comparaba mucho. Ahora  
me acepto más, pero igual intento verme  
bien. No por los demás, sino por mí. Me  
gusta usar ropa cómoda, no tengo mucho,  
pero me arreglo” (N, comunicación personal,  
22/05/2023). Estas regulaciones normativas  
sobre la corporalidad y la estética operan  
como mecanismos de inclusión y exclusión  
que limitan las posibilidades del sujeto de  
articularse culturalmente, en la medida en  
que la construcción de lo humano cumple una  
función diferencial (Butler, 2002). Como  
La indumentaria es una de las formas  
mediante las cuales el sujeto produce signos  
identitarios de sí mismo. No vestimos del  
mismo modo en todo momento; la ropa es  
seleccionada en función del contexto espacial  
y temporal.  
El cuerpo es reflejo de tu vida personal  
[…]. Si tú te presentas con un cuerpo  
demacrado, decaído, con ojeras o  
despeinado, la gente va a pensar que tu  
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ciencias Sociales  
CON  
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4. Mestizaje, colonialidad y cuerpos  
liminales  
resultado, emergen formas fragmentadas de  
representación corporal las que varían según  
el tiempo, el espacio y el auditorio,  
configurando estéticas liminales y flexibles  
que se encuentran en constante flujo, lo que  
permite su adaptación performativa.  
Una de las expresiones de la clasificación  
social de los sujetos dentro la lógica binaria  
de la modernidad/colonialidad se revela en la  
proximidad o distancia a los cánones  
estéticos socialmente legítimos vinculados  
con procesos de blanqueamiento, distinción  
y prestigio social. Clasificación que opera a  
través de la diferenciación entre quienes están  
más cerca a los patrones estético dominantes  
y quienes son situados en posiciones  
marginales. Sin embargo, los sujetos no  
siempre se inscriben en uno u otro polo; con  
frecuencia ocupan espacios fronterizos y  
La identidad se configura a partir de la  
imagen corporal y de su representación a  
través de la biografía del sujeto; ambos  
elementos permiten diferenciarse dentro del  
mundo social y, a la vez, ubicarse dentro de  
una red de relaciones sociales (Goffman,  
2006).  
Siempre me cuido. Hago deporte, como  
bien, me gusta verme bien. Creo que el  
cuerpo también dice quién sos. Cuando  
estás mal, se nota. Y cuando tienes  
ganas, eso también se ve. Para mí es  
ambiguos,  
constituyéndose  
en  
“entes  
liminales” que ocupan los intersticios de la  
estructura social (Diéguez, 2007: 38) Esta  
posición da lugar a la construcción de  
cuerpos y estéticas liminales, sostenidos por  
procesos permanentes de performatividad y  
importante  
mostrar  
eso  
(A,  
comunicación personal, 05/05/2023).  
Yo era bien flaco y eso me acomplejaba.  
Me empecé a ejercitar y a cuidar más.  
No es por vanidad, es por autoestima.  
Me gusta vestirme bien, aunque no tenga  
mucha ropa. Me hace sentir seguro (Jh,  
comunicación personal, 30/05/2023).  
negociación,  
mediados  
por  
criterios  
culturales, de clase y de experiencias  
subjetivas de interpretación de la moda.  
Entenderemos los cuerpos y las estéticas  
liminales, en primer lugar, como cuerpos  
situados en el marco de la condición colonial  
del sujeto, es decir, como formas de llevar y  
presentar el cuerpo determinadas por una  
condición histórica. En segundo lugar, como  
cuerpos y estéticas producidas en el  
mestizaje-cholaje, que habitan los márgenes  
de la representación legítima de la moda. En  
síntesis, se trata de cuerpos y estéticas  
situados en una frontera fluctuante entre lo  
socialmente aceptado como bello y aquello  
que se desplaza hacia la estigmatización.  
El mostrarse va más allá de una pretensión  
individual anclada en el ego; constituye una  
búsqueda de reconocimiento dentro de una  
red de relaciones sociales a la cual el sujeto  
aspira pertenecer mediante la diferenciación  
de sus estéticas corporales. Proceso que  
busca distanciarse de la condición de  
abyección, es decir, de aquellas zonas  
invivibles e inhabitables de la vida social que  
delimitan el reconocimiento. Desde estas  
fronteras el sujeto construye formas de  
identificación orientadas a alcanzar mayores  
niveles de autonomía social (Butler, 2002).  
Como resultado emergen representaciones  
ambiguas y liminales, que no quedan fijadas  
por una adscripción de clase o etnia.  
A mí no me gusta hablar mucho de eso.  
Pero sí, a veces siento que me miran  
como diferente. No sé si por mi forma de  
hablar, o de vestir, o porque vengo de  
provincia. Es como si tuvieras que  
demostrar que sos igual, aunque no digas  
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nada. Yo no digo que soy indígena ni  
nada, pero la gente ya te pone un rótulo  
condicionados a una dualidad despótica que  
los obliga a situarse en un extremo u otro,  
determinándolos a ser una cosa o la otra  
(Anzaldúa, 2016). “No me identifico con  
ningún grupo étnico, pero sí he sentido que  
algunas personas me han tratado diferente  
por cómo me veo. Creo que todavía hay  
muchos prejuicios, sobre todo si no tienes  
rasgos finos o si hablas diferente” (M,  
comunicación personal, 18/05/2023). En este  
marco, la clasificación social se sostiene en  
atributos fenotípicos y raciales, dando lugar  
a una construcción social y política  
condicionada por el triunfo de la modernidad,  
la cual es vivida como una suerte de devenir  
histórico. Aquellos que no encajan en estos  
criterios son combatidos a través de  
relaciones de diferenciación y exclusión,  
constituyendo relaciones sociales de carácter  
racista (Wieviorka, 2009). Sin embargo, este  
tipo de comportamiento no siempre es  
(A,  
comunicación  
personal,  
05/05/2023).  
La forma en la cual el sujeto es clasificado  
por  
los  
códigos  
binarios  
incide  
de  
en  
la  
la  
modernidad/colonialidad  
adopción de ciertas estéticas corporales,  
entendidas como estrategias de  
mimetización. Desde esta perspectiva, la  
performatividad puede comprenderse como  
un dispositivo civilizatorio mediante el cual  
el sujeto, condicionado por las jerarquías de  
la colonialidad, adapta de manera permanente  
su cuerpo y su estética en función de la  
validación y valoración social. Este proceso  
los  
representación de la diferencia cultural,  
donde se negocian permanentemente  
sitúa  
en  
espacios  
liminales  
de  
experiencias intersubjetivas y colectivas  
(Bhabha, 2002, citado en Diéguez, 2007).  
consciente, sino que responde  
a
la  
La dinámica descrita forma parte de los  
mecanismos de producción de una mimesis  
orientada a la búsqueda de la mismidad.  
“Mirá, yo tengo facciones que a algunos les  
parecen ‘nativas’. Me lo han dicho: ‘tenés  
cara de campesino’, y me lo dicen como  
burla. Entonces aprendí a cuidar más mi  
imagen, a vestirme bien, a tener el pelo  
ordenado. No es que me avergüence, pero si  
no te cuidas, te miran mal” (P, comunicación  
personal, 15/05/2023).  
interiorización de un tipo de relaciones  
sociales estructuradas por la subjetividad  
colonial. “Yo soy moreno, y ya me tratan  
como si fuera ayudante de alguien. Una vez  
un docente me dijo que, si podía traerle una  
carpeta, creyendo que yo era el portero. No  
sé si fue racismo, pero me dolió. Y no fue la  
única vez” (H, comunicación personal,  
01/05/2023). Esta forma de estigmatización  
del otro, basada en la estética y la  
corporalidad, activa prácticas racistas desde  
la representación dominante de lo bello y de  
la estética socialmente legítima.  
Desde la perspectiva de Goffman (2006),  
tanto la identidad social como la personal son  
construcciones subjetivas que se configuran  
a partir de la experiencia del sujeto, pero  
también de las expectativas, atribuciones y  
definiciones que los otros elaboran sobre él.  
Estas identidades adquieren relevancia  
cuando son interpretadas y valoradas desde  
cánones de la modernidad/colonialidad, que  
operan mediante clasificaciones jerárquicas  
y dicotómicas. En este marco, los sujetos son  
En tal sentido, “las prácticas de racismo se  
dan en las relaciones interpersonales de la  
vida cotidiana” (Molina, 2022, p. 24).  
“Nunca me dijeron ‘vos sos indígena’, pero  
por cómo hablo, cómo me veo, ya te tratan  
diferente. En clases me han corregido el  
acento o hecho bromas. No lo dicen feo, pero  
se siente. Es como si no encajaras del todo”  
(Jh, comunicación personal, 30/05/2023). Es  
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ciencias Sociales  
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en los espacios comunes donde el “racismo  
estructural2” (Molina, 2022, p. 24) se  
produce, de este modo las prácticas de  
discriminación se reproducen cotidianamente  
en la interacción. Goffman (2006) sostuvo  
que la estigmatización en clave étnica no es  
únicamente resultado de la relación con las  
instituciones, sino que se producen en la  
interacción con el “otro” entre los sujetos  
“normales” y aquellos que son considerados  
estigmatizados.  
cerca esté el sujeto del estereotipo de los  
comportamientos blanqueados, mayor  
tenderá a ser su reconocimiento social como  
moderno.  
Bolívar Echeverría (2010) sostuvo que las  
identidades tradicionales remiten a usos y  
costumbres construidos a partir de la  
colonialidad/modernidad. Sin embargo, los  
procesos identitarios contemporáneos tienden  
a distanciarse de estas formas tradicionales  
de  
identificación,  
las  
cuales  
son  
La condición de sujeto liminal, expresada en  
la estética corporal, provoca que este no se  
identifique ni declare de forma explícita su  
pertenencia étnica; por el contrario, desarrolla  
experimentadas con vergüenza e incluso  
repudiadas por quienes las portan. Estos  
procesos de colonización capitalista han  
contribuido a la cosificación de la identidad,  
configurando la blanquitud como un ideal  
mecanismos  
de  
encubrimiento  
o
silenciamiento identitario. Esta situación es  
consecuencia de la ambivalencia producida  
por el choque entre diversas voces culturales,  
dando lugar a conflictos internos que generan  
inseguridad e indecisión. Como resultado, se  
configura una subjetividad dual o múltiple,  
marcada por el desasosiego y la constante  
negociación de sus referentes identitarios  
(Anzaldúa, 2016).  
normativo  
asociado  
a
determinados  
comportamientos y apariencias.  
No obstante, los sujetos colonizados  
producen “una conciencia mestiza”, resultado  
del constante movimiento creativo, del  
“amasamiento” de las diferencias culturales  
y de las contradicciones inherentes a la  
experiencia de vivir en espacio fronterizos.  
Desde esta condición, el sujeto resignifica y  
cuestiona el carácter unitario del paradigma  
identitario moderno/colonial (Anzaldúa,  
2016, p. 136 – 138)  
No me gusta decir que soy indígena  
porque luego ya me ponen etiquetas.  
Pero sí soy aymara. Es mi cultura, mi  
familia. Solo que aquí eso no se valora  
tanto. En la ciudad, si hablas con acento  
o vestís diferente, ya te miran mal (M,  
comunicación personal, 18/05/2023).  
Por ejemplo, los campesinos de los valles  
cochabambinos asumieron el mestizaje como  
parte de sus estrategias de adaptación social  
en el siglo XVII (Larson, 2017). Por su parte,  
Dussel (2008) sostuvo que el mestizaje es  
resultado de la violencia ejercida por los  
conquistadores sobre las mujeres indígenas.  
Desde esta perspectiva, el sujeto criollo-  
mestizo se configura como aquel que no  
encarna plenamente los habitus de la  
sociedad indígena ni los de la jerarquía  
colonial (Tapia, 2014).  
Me han dicho que tengo cara de ‘colla’,  
o que parezco de El Alto. No me lo dicen  
como insulto, pero se siente. Es como si  
te marcaran por el acento o por cómo te  
vestís. Yo no me identifico como  
indígena, pero igual te ponen esa  
etiqueta (R, comunicación personal,  
01/06/2023).  
La blanquitud se ha constituido en un  
marcador de la diferencia y en un símbolo de  
la condición del sujeto moderno. Cuanto más  
Mi mamá usa pollera y yo cuando voy a  
verla también. En la universidad no,  
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porque me han mirado raro. Es triste que  
tengas que esconder de dónde venís para  
que te respeten (L, comunicación  
personal, 15/06/2023).  
camaleónica del mestizaje, sino que también  
constituye una declaración política sobre el  
lugar que ocupan los sujetos subordinados y  
dominantes dentro el espacio de la identidad  
de la nación (De la Cadena, 2004). “Mi  
cuerpo es fuerte porque crecí trabajando. No  
soy de gimnasio, pero me siento bien así.  
Cuando me visto formal, algunos se  
sorprenden. Es como si no esperaran que uno  
Uso ropa sencilla, a veces me dicen que  
parezco del campo. Me da bronca  
porque no es por cómo me visto, sino  
por lo que imaginan de mí. Trato de  
cuidarme, de verme bien, pero sin dejar  
de ser quien soy (R, comunicación  
personal, 01/06/2023).  
como  
yo  
se  
vea  
profesional”  
(T,  
comunicación personal, 20/06/2023). El  
cuerpo porta la identidad y la hace visible e  
inteligible para los otros a través de su  
estética. En este sentido, el mestizaje expresa  
una búsqueda de compatibilidad con los  
códigos culturales dominantes; sin embargo,  
no se reducen a una mera fachada ni a la  
desaparición de lo indígena, sino que  
constituye un espacio permanente de  
Si bien el mestizaje puede entenderse como  
una estrategia de adaptación frente al otro,  
este proceso se traduce en formas específicas  
de presentación corporal orientadas por los  
significados que el sujeto colonial/moderno  
atribuye a la imagen. En este sentido,  
convertirse en mestizo implica distanciarse  
de la condición social india, es decir,  
desindianizarse, sín que ello suponga  
necesariamente la adopción de una identidad  
nacional homogénea (De la Cadena, 2004).  
Este proceso puede conducir a la negación,  
el ocultamiento o atenuación de la identidad  
étnica.  
negociación, resignificación  
y
disputa  
identitaria (De la Cadena, 2004). Desde esta  
perspectiva, la performatividad corporal abre  
la posibilidad de atenuar las fronteras raciales  
que estructuran la clasificación social:  
Soy quechua. Lo sé, lo hablo, lo vivo.  
Pero no lo digo a todos porque ya sé  
cómo es. La gente se burla o te mira  
distinto. Una vez en clase me dijeron  
‘india’ por corregir algo en quechua (Y,  
comunicación personal, 25/06/2023).  
En este sentido, Goffman (2006) permite  
comprende esta dinámica como una forma de  
estigmatización étnica, en tanto las formas  
que el sujeto porta su cuerpo e imagen no son  
reconocidas como estéticas legítimas dentro  
del orden colonial/moderno. El cual se  
inscribe en una subjetividad señorial que  
reafirma el desconocimiento del otro como  
igual y define marcadores sociales de  
diferenciación, entre ellos, la vestimenta  
(Tapia, 2014).  
Antes no me importaba cómo me veía,  
pero después entendí que eso también  
influye. Me empecé a cuidar más, a  
vestirme diferente. No para gustar, sino  
para que me respeten. Porque el cuerpo  
también  
habla  
(D,  
comunicación  
personal, 30/06/2023).  
A la vez, las estrategias de mestizaje y  
cholaje constituyen recursos mediante los  
cuales los sectores subalternizados intentan  
diluir o negociar o resignificar la diferencia,  
operando como un mecanismo de mimesis  
identitaria y estética. Este proceso no  
Las estrategias de mimetización y adaptación  
asumidas por los sujetos están condicionadas  
por  
los  
cánones  
estéticos  
de  
la  
colonialidad/modernidad, los cuales pueden  
operar como mecanismos que profundizan  
los procesos de diferenciación social, tal  
como señala Elias (2005) los procesos  
responde únicamente  
a
la naturaleza  
36  
ciencias Sociales  
CON  
Año 18, nº 34, junio 2026  
civilizatorios  
conllevan  
un  
mayor  
interpretaciones que estos realizan de su  
propia posición social y de los otros. Estas  
distanciamiento entre estratos sociales.  
tensiones  
observadas  
procesos  
en  
los  
relatos  
de  
No me presento como indígena, pero sí  
sé que mi familia viene del campo. Me  
lo dicen por mi acento o por cómo me  
veo. La gente lo nota y te trata distinto,  
a veces con condescendencia, como si te  
hicieran un favor (AC, comunicación  
personal, 05/07/2023).  
evidencian  
continuos  
negociación entre distintas formas de  
representación de sí mismos, las cuales están  
atravesadas por el patrón de poder  
moderno/colonial.  
Las entrevistas muestran que muchos jóvenes  
experimentan situaciones de ambigüedad  
identitaria que los sitúa en posiciones  
liminales dentro de la clasificación social,  
fluyendo entre las formas socialmente  
Si bien la identidad se negocia entre quienes  
se autodefinen como sujetos superiores  
dentro  
de  
la  
escala  
simbólica  
de  
representación estética y quienes son  
percibidos como sujetos subalternos en el  
marco de la colonialidad/modernidad. Estas  
dinámicas de negociación viabilizan la  
producción de nuevos parámetros de  
blanquitud, tanto en lo fenotípico y lo étnico  
como en lo estético, en la medida en que la  
percepción del sujeto se construye a partir de  
las formas de presentación corporal. Este  
proceso genera una persistente indefinición  
en la representación del cuerpo y la identidad,  
situándolos en una condición liminal.  
legítimas  
de  
la  
representación  
aquellas que se  
moderna/colonial  
y
encuentran en los márgenes o vinculadas a  
identidades indígenas o cholas. En este  
contexto, algunos desarrollaron estrategias  
orientadas a regular la visibilidad de  
determinados atributos étnicos; por ejemplo,  
usar pollera en el ámbito familiar y no en la  
universidad. Esto permite a los sujetos,  
mediante  
procesos  
de  
mimetización,  
disminuir los grados de discriminación y  
racialización de sus cuerpos y sus estéticas,  
5. Resultados  
reproduciendo  
así  
los  
patrones  
modernos/coloniales de la estética.  
Los resultados muestran que la clasificación  
social entre los jóvenes universitarios se  
configura a partir de procesos de interacción  
que tienen lugar en la Universidad Mayor de  
San Simón. La universidad constituye un  
espacio de alta diversidad social, cultural y  
económica, donde convergen estudiantes  
marcados por diferentes experiencias de vida  
que devienen de sus núcleos familiares. Estas  
características operan como marcadores de  
pertenencia étnica y de clase que son  
constantemente percibidos, interpretados y  
valorados en la interacción cotidiana.  
Los hallazgos muestran que la universidad  
constituye un campo de disputa en torno a las  
pertenecías identitarias y los criterios de  
legitimación social que se expresan en la  
presentación y representación de los cuerpos  
y sus estéticas, como consecuencia de la  
tensión entre las normas sociales y habitus  
que condicionan al sujeto a patrones de  
modernidad/colonialidad. En este marco, la  
performatividad se configura como un  
dispositivo civilizatorio de jerarquización  
social  
universitarios  
corporales  
que  
impulsa  
a
los  
transformaciones  
estéticas orientadas al  
jóvenes  
hacia  
Estas diferencias de origen social, de  
prácticas culturales y formas presentación  
corporal de los sujetos se encuentran en  
y
reconocimiento y validación de dicho patrón  
de poder.  
permanente  
tensión  
debido  
a
las  
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6. A manera de cierre  
Si bien estas contribuciones han sido  
fundamentales para la comprensión de la  
liminalidad vinculada a la identidad, todavía  
mantienen una relación estrecha con la  
definición propuesta por Turner. En última  
instancia, la liminalidad continúa siendo  
entendida como una condición de tránsito  
que conduce hacia una nueva posición o  
estado social, es decir, supone la existencia  
de un punto de llegada.  
El cuerpo y sus formas de representación  
estética son producciones sociales y, como  
tales, ubican a los sujetos en posiciones  
específicas dentro de la estructura social. En  
sociedades atravesadas por la colonialidad,  
estas valoraciones reproducen de manera  
persistente jerarquías raciales y simbólicas.  
En este sentido, la representación estética se  
configura como un objeto de poder al interior  
de la matriz colonialidad/modernidad.  
La propuesta desarrollada en este trabajo  
desplaza el análisis desde la identidad hacia  
la corporalidad y la estética. La liminalidad  
de los cuerpos no se refiere únicamente a una  
posición intermedia entre categorías sociales,  
sino a la fluidez de las representaciones  
corporales y a la capacidad de los sujetos para  
negociar estratégicamente su apariencia en  
contextos atravesados por los patrones de  
poder de la modernidad/colonialidad. En este  
sentido, los sujetos no solo interpretan y  
resignifican su identidad, sino que gestionan  
continuamente las formas en que sus cuerpos  
son percibidos, clasificados y valorados  
socialmente.  
Los cuerpos y las estéticas que son  
racialmente clasificados se enfrentan a  
procesos de legitimación o estigmatización.  
En este sentido, los sujetos históricamente  
han desarrollado mecanismos de atenuación  
de las fronteras clasificatorias mediante la  
mimetización o mimesis, lo que desde la  
perspectiva de los jóvenes les permite una  
mayor integración al espacio universitario.  
Una multiplicidad de estudios ha abordado la  
liminalidad como una condición de tránsito  
que da lugar a diversas formas de  
negociación identitaria. Un ejemplo de ello  
es la reflexión sobre el mestizaje desarrollada  
por De la Cadena, donde la negociación de la  
diferencia permite la construcción de  
posiciones intermedias dentro de las  
jerarquías sociales. Sin embargo, desde  
nuestra perspectiva, estas formulaciones  
continúan situando al sujeto en identidades  
relativamente estables. Aunque Anzaldúa  
plantea que la identidad se constituye  
mediante un proceso creativo de hibridez y  
transformación permanente, y Diéguez,  
retomando a Bhabha, ubica al sujeto liminal  
en los intersticios de la estructura social,  
ambas perspectivas conservan ciertos  
anclajes identitarios que terminan otorgando  
algún grado de estabilidad a la pertenencia  
social.  
Por ello, aunque un sujeto pueda ser  
identificado como mestizo, indígena o  
perteneciente a cualquier otra categoría  
social, dicha clasificación no define de  
manera definitiva su pertenencia. Las  
identidades no constituyen estados fijos, sino  
procesos en permanente construcción y  
transformación. Esta condición fluctuante  
permite la producción de cuerpos liminales  
caracterizados  
por  
su  
inestabilidad,  
flexibilidad y capacidad de adaptación a  
distintos contextos de interacción. Tales  
corporalidades amplían las posibilidades de  
reconocimiento y negociación social sin que  
ello implique la ausencia de identidad. Por el  
contrario, la identidad se configura en el  
movimiento constante entre múltiples  
márgenes,  
posiciones  
y
formas  
de  
38  
ciencias Sociales  
CON  
Año 18, nº 34, junio 2026  
pertenencia, dando lugar a cuerpos que se  
encuentran siempre en proceso de  
económicos,  
educativos,  
culturales,  
simbólicos, etc. a los descendientes blancos  
que a los descendientes indígenas bolivianos  
(Molina, 2022, p. 24).  
construcción, reinterpretación y negociación.  
Por lo que, el mestizaje cultural en algunos  
casos, ha permitido cierto grado de inclusión;  
en otros, ha dado paso a nuevas formas de  
clasificación. Este proceso ha producido  
formas de hibridación estética que no  
responde claramente a las categorías de lo  
blanco y lo indígena. Como resultado, los  
cuerpos quedan situados en un espacio  
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de  
la  
representación  
colonial/moderna, configurando un punto  
fluctuante  
de  
inclusión  
esta  
parcial  
y
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Raza y cultura en el Cusco. Lima:  
IEP.  
condicionada.  
A
condición  
la  
denominamos liminalidad del cuerpo y la  
estética.  
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Al estar situados los cuerpos en un espacio  
intermedio de la representación entre lo  
moderno y lo no moderno, entre lo blanco y  
aquello que no encarna plenamente la  
blanquitud, estos se configuran como cuerpos  
y estéticas liminales, condicionados a una  
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